Soy Diego, y acompaño a personas a salir de la cabeza y entrar en la experiencia.
Y si, por más extraño que suene, creo que eso describe bastante bien lo que hago.
En el año 2006, una crisis personal profunda desarmó la estructura de lo que yo creía que era mi vida.
Hasta ese momento, mi búsqueda había sido casi exclusivamente desde la cabeza, con poco -o casi nulo- registro de lo que me pasaba.
Entonces apareció una pregunta que lo cambió todo:
¿Sería capaz de sentir y conectarme con el presente, aunque doliera?
Esa necesidad de dejar de vivir en piloto automático me llevó a entender que la vida no es algo que simplemente nos pasa, como si fuera ajena, sino algo que nos atraviesa.
Algo con lo que podemos entrar en contacto, con más honestidad y presencia, incluso en los momentos que más nos desafían.
Y para eso, hay que entrar en la experiencia
Porque hay algo que se pierde cuando todo pasa por el filtro mental. Algo más intuitivo, más expresivo, más propio, que sigue ahí esperando a ser habitado.
Desde entonces, mi norte es explorarlo e integrarlo, cada día un poco más.
A través del cuerpo, el movimiento y la creatividad, facilito espacios donde eso puede aparecer, expresarse e integrarse.
Como me gusta decir: No es terapia, es terapéutico.
Un espacio seguro para experimentar, más allá de la palabra.
Curioso por naturaleza, me encanta aprender.
Siempre fui de los que van a donde los lleva la búsqueda — aunque eso implique cruzar territorios muy distintos.
En lo académico, me licencié en Diseño y Comunicación Visual (UNR), me especialicé en innovación y procesos creativos, y realicé un posgrado en Dirección Estratégica (UB).
También me formé como Psicólogo Social, Facilitador Sistémico y Gestaltista integrativo en la escuela de Claudio Naranjo.
Hace más de 20 años acompaño a organizaciones y personas en toda Latinoamérica.
Mi curiosidad me llevó a explorar distintos territorios creativos, expresivos y terapéuticos: teatro gestáltico, fotografía, escritura —entre otros— participando activamente en espacios de trabajo y experimentación.
En el fondo, necesitaba bajarme un poco de la cabeza.
Como escuché alguna vez: “aprendemos yendo a donde debemos ir”.
En los últimos años profundicé ese camino, participando en múltiples espacios de desarrollo personal, movimiento y experimentación.
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Trabajo con personas y equipos que sienten que pensar ya no alcanza.
A través del cuerpo, el movimiento y la experiencia directa, facilito espacios donde pueden salir del piloto automático, registrar lo que les pasa y explorar nuevas formas de estar, decidir y crear.
No hay fórmulas mágicas ni caminos únicos.
Se trata de habilitar el espacio, la presencia, práctica y experimentación.
Cada proceso es distinto, pero en todos hay algo en común: dejar de querer entenderlo todo… para empezar a experimentarlo.
Si querés que trabajemos juntos, escribime. 🤗
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